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miércoles, 31 de agosto de 2011

Confesión bajo tortura: preso por 19 años e intervención de la CIDH



En un duro revés para el Poder Judicial santafesino, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh) había ordenado revisar la condena a prisión perpetua impuesta a un albañil a partir de una confesión ante la policía que el propio hombre denunció haber firmado bajo tormentos. Luego de analizar el caso durante más de una década, el organismo internacional concluyó que en el trámite judicial de la provincia se violentaron garantías, no se permitió al imputado apelar la sentencia y no se investigaron los apremios referidos por el acusado, que estuvo 19 años preso por un homicidio que asegura no cometió.

En el veredicto, favorable al detenido, la Cidh recomendó al Estado argentino que adoptara una serie de medidas a fin de reparar el daño y evitar que se repita. En ese marco, ayer el ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la provincia firmó un preconvenio con la Cancillería argentina para acatar esas recomendaciones y evitar así una condena al Estado nacional por el incumplimiento de los pactos internacionales que resguardan los derechos humanos y que fueron incorporados a la Constitución en 1994. Quien participó del acuerdo fue Rubén Luis Godoy, el albañil condenado. Lo hizo en compañía de su defensora oficial, Marcela de Luca.

Obligaciones. Como primera acción, la organización con sede en Washington sugirió que se realice una revisión amplia de la sanción penal impuesta a Godoy. El trabajador, hoy de 49 años, fue sentenciado en 1994 en un juicio oral que, por ser de instancia única, no permitía la apelación. Tres jueces de la Sala II de la Cámara Penal rosarina le dieron prisión perpetua por el intento de violación y homicidio calificado de una chica de 19 años. Nadie revisó el caso y los defensores de Godoy siempre plantearon que fue condenado sin más elementos que una confesión obtenida bajo torturas.

La segunda recomendación de la Cidh fue que se abra una investigación "imparcial y a la brevedad" de los apremios ilegales detallados por Godoy. Este requerimiento comenzó a cumplirse con la orden del fiscal Nº8, Enrique Paz, de sacar del archivo la denuncia de la golpiza. Tras ello, el juez de Instrucción Nº3 Luis María Caterina dispuso el secuestro del libro de guardia de la sección Seguridad Personal donde, según Godoy, fue torturado por seis policías.

El tercer pedido era que se realizaran cambios legislativos para que todos los ciudadanos tengan derecho a apelar los fallos ante un Tribunal superior. Eso está saldado con la reciente reforma del Código Procesal Penal en la provincia. Por último, la entidad que depende de la Organización de Estados Americanos solicitó que se le otorgue al preso una reparación económica. En ese sentido, por el acuerdo alcanzado ayer Godoy recibirá 40 mil pesos por los daños provocados al no tener la posibilidad de que se permita la revisión de la condena impuesta.

Uno de los funcionarios que rubricó el acuerdo, que ahora debe ser homologado por la Cidh, fue el ministro de Justicia de Santa Fe, Héctor Superti. "La denuncia por el caso Godoy ante la Cidh fue consecuencia del sistema de enjuiciamiento (escrito) que tenía la provincia. El principal problema es que al ser condenado se le denegó un derecho previsto en el Pacto de San José de Costa Rica, que es la posibilidad que debe tener todo condenado de que la sentencia sea revisada por un tribunal superior. Los defensores (del albañil) apelaron el fallo en el marco del nuevo Código Procesal Penal y ahora estamos esperando que la Justicia, aunque tardíamente, abra la instancia de apelación", explicó el ministro.

Asimismo, Superti remarcó que el preacuerdo adquiere relevancia porque "a nivel internacional se exige es que estos casos no vuelvan a repetirse. Entonces nos comprometimos a llevar adelante la reforma procesal penal porque el sistema inquisitorio que reinaba en la provincia no se ajustaba al Pacto de San José de Costa Rica".

El hecho. El caso por el que fue condenado Godoy ocurrió la madrugada del 10 de febrero de 1992 en Villa Gobernador Gálvez. La víctima fue Silvia Noemí Roldán, una chica de 19 años que volvía a su casa cuando fue abordada por un hombre frente a una vivienda de Almafuerte al 2800. El agresor intentó violarla y la golpeó con una piedra en la cabeza provocándole la muerte. Ocho días después del crimen, Godoy fue detenido y lo único decisivo en su contra fue su confesión por escrito ante la policía, la misma noche de su arresto y sin la presencia de un abogado.

Al día siguiente, en Tribunales, volvió a admitir su participación ante un juez. Pero cuando supo que ese mismo día sería trasladado a otro penal pidió volver a declarar. Entonces negó todo y dijo que se había incriminado bajo tormentos. Finalmente, en 1994 fue condenado en un juicio oral, una modalidad por entonces excepcional y optativa y cuyo dictamen era inapelable. Los entonces integrantes de la Sala II de la Cámara de Apelaciones, Carlos Serrano Brignardello, Patricio Lara y Ramón Ríos lo condenaron a prisión perpetua y a pagar 90 mil pesos de indemnización a los familiares de la víctima.

Su descargo fue desoído. "Me comí una paliza tremenda. La policía me fue a buscar a mi trabajo. Me dijeron que tenían testigos que me habían visto en un homicidio. Me llevaron a Seguridad Personal y me golpearon. Me tuvieron colgado, esposado. Me tapaban la cabeza con una bolsa y me metían en el agua. Después me pusieron una lapicera en la mano y me dijeron «firmá»", contó Godoy.

La escena del crimen fue observada por una vecina que vio al atacante de perfil y a la distancia. La mujer colaboró para elaborar un fotofit del asesino. Por los rasgos del dibujo, un policía de la zona lo identificó como Godoy, quien vivía a pocas cuadras del lugar. Tras ser detenido, no se encontró elemento alguno que lo ligara al caso: no había rastros de él, la sangre hallada en el lugar no se correspondía con la suya y la testigo no lo reconoció en rueda de personas.

El deseo de volver a ser lo que fue

El 22 de julio pasado Rubén Godoy dejó atrás las celdas de la cárcel de Coronda luego de que el juez de Ejecución Penal Nº 1, Julio César Arri, le concediera la libertad condicional. Para otorgarle ese beneficio, el magistrado valoró su comportamiento “ejemplar” en el presidio. También tuvo en cuenta que ya había cumplido los dos tercios de la condena a 25 años que le habían impuesto.

Ayer a la tarde el albañil lucía tan sorprendido como feliz mientras recorría con su sobrina los largos pasillos de la delegación del gobierno provincial en Rosario. Vestido con un jean, una campera y una remera con el escudo de Newell’s, expresó su deseo de volver a trabajar en su oficio. Para lograr ese cometido, la Dirección de Control y Asistencia Pospenitenciaria le ofreció la posibilidad de incorporarse al programa de micro emprendimientos.

Luego de rubricar el acuerdo con Cancillería y el gobierno santafesino, Godoy dijo: “Estoy contento con lo que me está pasando. Lo esperaba desde hacía tiempo. En la cárcel la pasé bien. Siempre tuve la ilusión de salir porque era inocente”.También contó que su vida en prisión transcurrió sin sobresaltos y que en 2006, cuando aún estaba en el penal, pudo casarse. Aunque se separó cinco años más tarde.

El albañil recordó cuando fue apresado en su trabajo, una contratista de Telecom. “Cuando me detuvieron estaba confundido porque no sabía de qué me acusaban y no entendía nada. El primer día (del arresto) me llevaron a Seguridad Personal y me golpearon cinco efectivos y una mujer policia”, recordó. El tiempo que estuvo intramuros transcurrió en la alcaidía de la ex Jefatura, en la cárcel de Rosario y en el presidio de Coronda, donde permaneció los últimos quince años.

Tras recuperar la libertad, Godoy volvió al barrio de Villa Gobernador Gálvez donde vivió hasta su detención. Allí sus vecinos lo recibieron muy bien. “Me felicitaron por haber salido porque estaban convencidos de que yo era inocente”, dijo.



Fuente: Notiexpress / La Capital

martes, 7 de diciembre de 2010

Recomendación: El Rati Horror Show

"Desgraciada la generación cuyos jueces merezcan ser juzgados..."
(Tato Bores)


Sin pretender hacer algún spoiler, esta película me llamó la atención particularmente en dos grandes apectos (que hasta cierto punto no sorprenden):

- El papel de las fuerzas de seguridad: el trinomio inseguridad - gatillo fácil - sustracción de pruebas es de una entidad tal que cuestiona toda la institución policial. No es novedosa la crítica defensiva respecto de los primeros momentos de la instrucción, en donde la policía tiene el exclusivo control de las pruebas. Cada vez son mayores las denuncias en contra de las fuerzas que en teoría tiene el deber de proteger a los ciudadanos.

- Aunque aparezca secundario en el film, el rol de los medios de comunicación. Es patante hasta dónde puede llegar la deformación en la pretensión de dar a conocer noticias "objetivamente" a los televidentes. La publicidad de estos hechos se hace en forma parcial (en sus dos sentidos: incompleta y mal intencionada), en parte motivado por la imperiosa y constante necesidad de ser el primer medio el cual brinda cobertura al hecho en cuestión.

Como un dato curioso, se muestra en la película una serie de reconstrucciones virutales que resultarían muy útiles a la hora de litigar.

En fin, recomiendo ampliamente ver esta película. Aquí un trailer:


viernes, 1 de octubre de 2010

La causa de la inseguridad

Otra encuesta de Clarín.com


Por Miguel Andrés Fucarile


¿Qué influye más en la inseguridad?
, filosofa el portal de Clarín.

Se me ocurre ensayar como reemplazo a esta pregunta, la siguiente: ¿Cuál es la causa de los delitos? Creo que ambas se refieren a lo mismo, pero con otras palabras.

Y a este interrogante criminológico, al cual se han dedicado innumerables autores de todas las escuelas y posturas a lo largo de varios siglos, el diario digital nos ha reducido las posibilidades a 3 (para envidia de los positivistas, quizás):

- Mayor delincuencia;
- Leyes ineficaces;
- Pasividad policial.

A riesgo de parecer obvio, esta elección no puede ser más simplista. Los resultados de este planteo no pueden arrojar, a mi entender, una conclusión siquiera medianamente seria. Propondría en cambio, agregar algunas otras opciones:

- La pobreza;
- La desocupación;
- La desigualdad social;
- La falta de educación;
- La corrupción policial y judicial;
- Aspectos genéticos o naturales (estoy seguro de que más de un voto recibiría);
- Todas las anteriores.

Pero sin embargo, 14.473 personas (al momento de hacer esta entrada), entendieron que en una de las tres alternativas que mencioné en primer lugar se encuentra la respuesta.

- Mayor delincuencia: 2568 votos.
- Leyes ineficaces: 8675 votos.
- Pasividad policial: 3230 votos.

Me pregunto a qué se habrá referido la gran mayoría de los encuestados al elegir por el concepto de "leyes ineficaces". Una vertiente podría ser que las leyes penales son laxas con los imputados en términos de concesión de la libertad. Sin embargo, no olvidemos el resultado histórico del "endurecimiento" de las leyes penales (entendida ésta quizás como la mayor estrictez en el otorgamiento de beneficios o el reconocimiento de derechos a los imputados y condenados). Los delitos no disminuyen por el hecho de que las penas sean más graves ó se excluya del régimen de las excarcelaciones a ciertas imputaciones. Esto es innegable, creo yo. Como dijo una vez un profesor: "nadie sale a la calle a cometer delitos con un Código Penal en la mano". Algunos dogmáticos creen que la prevención general negativa se genera íntegramente con el mero hecho de que determinadas acciones se consideren en sí delictivas, sin importar el monto de la pena. Al parecer de algunos otros, las cárceles argentinas son fábricas de reincidentes.

En conclusión: no seamos simplistas. No hay nada de malo en proponer encuestas. Incluso es productivo saber qué piensa la gente. Pero no insistamos en argumentos ya superados sobre el porqué delinquir.

lunes, 16 de agosto de 2010

Inseguridad: ¿Quién tiene la culpa?

Una encuesta en Clarín.com

Por Miguel Andrés Fucarile

Hoy en el diario digital Clarín.com se publicó la siguiente encuesta:

Inseguridad: ¿Quién cree que tiene mayor responsabilidad?

- Los políticos (opción que elegí)
- La justicia
- La policía

Al momento de escribir esta entrada, los resultados son los siguientes:

- Los políticos: 59,3% (2109 votos)
- La justicia: 32,9% (1171 votos)
- La policía: 7,8% (278 votos)

Y al ver los resultados me sorprendí en por varias cuestiones, verbigracia:

- En primer lugar, esperaba otro resultado (más pesimista en mi opinión). Pensaba que la justicia iba a ser, según los encuestados, la fuente de todos los males. Pero los políticos son inamovibles cuando se trata de la pole position de hacer las cosas mal.

- Si bien no es un número significativo de encuestados (como lo exigiría algún inductivista), me sorprendió la escasa responsabilidad que se le dio a la policía. Comparativamente frente a las otras posiciones es al parecer la institución que mejor funciona.

- No parece que se tenga en cuenta el factor corrupción. Es verdad que la corrupción existe y en gran medida en los 3 ámbitos de la encuesta. No creo sin embargo que alguna de ellas sea menos dañina que otra. Todas por igual son terriblemente perjudiciales para la sociedad. Una policía corrupta es tan peligrosa como un político corrupto o un juez corrupto. Pero bueno, había que elegir 1 opción.

sábado, 3 de abril de 2010

¿Noticieros inquisitivos?


Por Miguel Andrés Fucarile

De tanto y tanto escuchar noticias "policiales" en distintos noticieros (que ya implican una sección prácticamente inamovible) empecé a preguntarme si la forma en que se encaran ciertos hechos delictivos (no hay por qué negarlos en cantidad y gravedad) responden a un método de averiguación de la verdad y juzgamiento típico de la edad media (en Argentina, hasta hoy día).

Cuando se difunde la noticia acerca de haberse encontrado al asesino, ladrón, violador, estafador, etc., inmediatamente se aclara que aún falta aguardar el juicio para ver si efectivamente este "ser" puede quedar detenido. Esto último, noto yo, se dice en forma pesimista, peyorativa, como si fuese necesario atravesar una fuerte y molesta barrera.

Es decir: los hechos ya están fijados. Este "ser" ES el asesino, ladrón, violador, estafador. De eso no hay duda. La verdad ya fue construida y el juez (el noticiero) ya falló en sentido positivo a esa versión (reitero, construida por él mismo). Incluso colaboró en la averiguación de la verdad (figúrense esas largas crónicas policiales que día a día aportan datos sobre la causa). El juez-noticiero investigó y determinó la única hisotia posible. Pero falta un paso. Es necesario sortear la molesta valla de la defensa en juicio. Falta oír el descargo del malviviente.

La defensa de los derechos y la confrontación de la historia "oficial" a otra versión alternativa es, de este modo, algo muy molesto. Es algo negativo. Es la piedrita en el zapato de la sentencia condenatoria. Es lo que separa al ya condenado por los medios y la sociedad, de la cárcel. Se asume con todo desdén que el abogado defensor (¡cómo es posible que los haya!) tratará de manipular la ley para impedir que se haga justicia.

Es por ello que una de las garantías más emblemáticas del Estado liberal, la defensa en juicio de la persona y los derechos, se ha vuelto hoy en día, en una herramienta de la injusticia. De la impunidad. De ahí quizás provino la nefasta frase: "tienen demasiados derechos". Y quizás otra peor: "no va a ir preso, si hay un juez garantista".

Creo que está volviendo el algo habrán hecho que tanta sangre y dolor nos costó superar como país.

sábado, 27 de febrero de 2010

Zaffaroni y la destrucción del Código Penal argentino



Aquí un video que encontré nada menos que en el sitio de la Facultad de Derecho de la UBA y en el que el ministro de la Corte habla de distintos temas (además del apuntado en el título) como la criminalidad organizada, la influencia de los medios de comunicación en los delitos locales y la legislación minoril.



Recomiendo en particular prestar atención a los segmentos que siguen del minuto 12:40 (el papel de los medios de comunicación) y del minuto 27:30 (sobre si es viable declarar inconstitucional la ley de menores en materia penal).

Estos temas fueron recurrentemente citados por Zaffaroni en numerosas charlas y debates, incluido el último Congreso Internacional de Derecho Penal ofrecido en la Facultad de Derecho (2009), comentado en este mismo blog. (Ver aquí la entrada)


Fuente: Facultad de Derecho - UBA
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